El proyecto REFFECT AFRICA, del que forma parte el ITC, ha culminado con éxito la tercera de las instalaciones piloto desplegadas en países africanos -Marruecos, Ghana y Sudáfrica- para la valorización energética de residuos agrícolas y agroindustriales
Estos demostrativos pretenden expandir la tecnología de gasificación de biomasa como solución energética sostenible en África, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y mitigando las emisiones de gases de efecto invernadero
A comienzos de julio se inauguró oficialmente en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) la tercera planta piloto de gasificación de biomasa desarrollada en el marco del proyecto REFFECT AFRICA, cuyo consorcio internacional está integrado por organizaciones de 11 países africanos y 5 europeos, entre los que se encuentra el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC). Esta instalación, la única de ámbito urbano del proyecto, persigue el objetivo de demostrar la capacidad de la tecnología de gasificación para transformar residuos agrícolas y de la industria alimentaria en energía limpia, contribuyendo así a la transición hacia un modelo energético más sostenible en el continente africano.
Con este hito, el proyecto completa el despliegue de sus tres plantas piloto en África: dos en entornos rurales (Sid L’Mokhtar en Marruecos y Sawla-Tuna-Kalba en Ghana) y una en un entorno urbano (Ciudad del Cabo, Sudáfrica), cubriendo distintos contextos socioeconómicos y entornos geográficos, con diferentes necesidades energéticas. El siguiente paso será garantizar su funcionamiento continuado, recopilar datos de operación y compartir los resultados con la comunidad científica y técnica para fomentar su replicabilidad.
Tecnología de gasificación
La planta de Ciudad del Cabo está diseñada para integrarse en un sistema conectado a la red eléctrica, lo que permite evaluar su rendimiento en un contexto urbano e industrial. La instalación utiliza astillas de madera (wood chips) y residuos de poda como materia prima para la producción de biocombustible gaseoso que, a su vez, alimenta un motor de combustión interna acoplado a un generador eléctrico. Esta tecnología cierra el ciclo de los residuos agroindustriales, transformándolos en electricidad y fomentando la autosuficiencia energética del sector.
Demostrativos en África
Las tres plantas piloto en funcionamiento cubren necesidades energéticas muy distintas y utilizan residuos locales de diferente origen:
- Marruecos: suministro de energía a una cooperativa rural dedicada a la producción de aceite de oliva; como biomasa utilizan pellets de orujillo, subproducto obtenido tras la extracción del aceite a la aceituna.
- Ghana: abastecimiento de electricidad a un complejo educativo en comunidad aislada que alberga a más de mil estudiantes; las cáscaras de cacahuete son su principal fuente de combustible.
- Sudáfrica: sistema de generación conectado a red en entorno urbano; su fuente calorífica proviene de astillas de madera y restos de poda generados en la municipalidad; también se está incorporando biomasa sólida procedente de Mozambique.
Estos tres sistemas piloto buscan cubrir buena parte del consumo energético específico de la actividad local, demostrando que la valorización de biomasa agrícola y subproductos de la industria agroalimentaria puede ser técnica, económica y socialmente viable.
Además del desarrollo tecnológico, el proyecto ha promovido formación y transferencia de conocimiento a comunidades y técnicos locales, asegurando la continuidad de las operaciones en el largo plazo y la replicabilidad del modelo.
Impacto y reconocimiento internacional
El impacto positivo de REFFECT AFRICA en sus comunidades de intervención y su enfoque innovador han llevado a que el proyecto sea reconocido recientemente como caso de éxito dentro de la convocatoria del Pacto Verde del programa europeo Horizonte 2020. Este reconocimiento avala su enfoque innovador para afrontar uno de los grandes retos del continente africano: el acceso a energía limpia, estable y asequible.
REFFECT AFRICA (Renewable Energies for Africa: Effective valorisation of agro-food waste) es un proyecto cofinanciado por la Unión Europea a través del programa Horizonte 2020. Su meta es impulsar un modelo energético sostenible, replicable y adaptado a distintas realidades del continente, basado en la valorización sostenible de los residuos del sector agro.
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