Investigadores del ITC presentaron en el prestigioso congreso europeo EPRW2026, celebrado en Rotterdam, varios estudios sobre la monitorización de plaguicidas en productos agroalimentarios en el contexto de las regiones ultraperiféricas de la Macaronesia
El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) presentó tres comunicaciones científicas sobre la monitorización de residuos de plaguicidas en alimentos durante la 16ª edición del European Pesticide Residue Workshop (EPRW2026), celebrada del 8 al 12 de junio en Rotterdam, Países Bajos. La representación del equipo científico-técnico del área de Análisis Ambiental del ITC estuvo formada por Ricardo Díaz, María del Mar Bernal y Andrea Rivero, quienes compartieron los resultados de varias de las líneas de trabajo desarrolladas en materia de monitorización de plaguicidas y seguridad alimentaria.
Las tres investigaciones se expusieron en formato póster dentro de la categoría Regulatory Issues and Monitoring, dedicada a los programas de monitorización y a los aspectos regulatorios relacionados con los residuos de plaguicidas. La participación permitió trasladar a la comunidad científica internacional información obtenida a partir del análisis de plaguicidas en productos vegetales cultivados en Canarias, frente a productos importados, así como poner de relieve las particularidades que presentan las regiones ultraperiféricas europeas en este ámbito.
En la primera comunicación, titulada ‘ALSEMAC: Safe, Healthy and Sustainable Food in the MAC Cooperation Programme 2021-2027 Context’, se presentó un resumen de las actividades del proyecto ALSEMAC, cofinanciado por el programa Interreg MAC 2021-2027, en el cual se aborda la promoción de alimentos seguros, saludables y sostenibles (Triple-S), así como el fortalecimiento de la seguridad y la soberanía alimentarias en la Macaronesia y los países africanos participantes.
El proyecto comienza con la implementación de programas de monitoreo de contaminantes en las diversas regiones en las que se desarrolla y, entre los avances expuestos, figura el de Cabo Verde, desarrollado conjuntamente con la Entidad Reguladora Independiente de la Salud de este país. El plan consiste en un programa cuatrimestral de muestreo (2026-2028) de varios grupos de alimentos definido a partir de los hábitos de consumo de la población, la producción local, el volumen de productos importados y los posibles riesgos de exposición asociados.
También se presentaron los resultados preliminares del monitoreo de plaguicidas en productos vegetales realizado en Canarias durante 2025 sobre 169 muestras de productos vegetales, 81 de origen local y 88 importadas. El 54 % de las muestras locales no contenía residuos de plaguicidas, frente al 26 % de las importadas. En total se detectaron 289 residuos de plaguicidas, de los que 69 correspondieron a productos canarios y 220 a alimentos procedentes del exterior; estos hallazgos confirman la tendencia previa de resultados obtenidos en PERVEMAC I y II en donde los productos locales presentan una menor incidencia de residuos de plaguicidas que los productos importados.
La segunda comunicación, ‘Pesticide Residue Monitoring in Fresh Vegetables Consumed in The Canary Islands (Spain) in Framework of the MACP of the European Union (2020-2025)’, corresponde a seis años de seguimiento de residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas frescas consumidas en Canarias, entre 2020 y 2025, conforme a las directrices del Programa Plurianual Coordinado de Control de la Unión Europea (MACP, por sus siglas en inglés). El estudio abarcó 822 muestras de 22 tipos de productos vegetales, distribuidas entre alimentos locales, que representaron el 47 %, e importados, con el 53 %, y permitió comparar productos de ambos orígenes recogidos durante los mismos periodos estacionales.
Los resultados muestran un menor promedio de presencia de residuos en los productos cultivados en Canarias, con 0,63 detecciones por muestra, frente a las 1,17 registradas en los productos importados. No obstante, de los 19 casos que superaron los límites máximos de residuos establecidos, 12 correspondieron a producciones locales y siete a importaciones. El equipo investigador relaciona esta circunstancia con la limitada disponibilidad de productos fitosanitarios específicamente autorizados para determinados cultivos minoritarios y subtropicales, una situación que afecta de manera particular a las regiones ultraperiféricas. En este sentido, el trabajo plantea la conveniencia de incorporar sus singularidades como un ámbito diferenciado dentro de los Programas Europeos de Control.
La tercera comunicación, ‘Pesticide Residue Monitoring in Local and Imported Berries in the Canary Islands, Spain’, se centró en el seguimiento de residuos de plaguicidas en 179 muestras de frutos rojos consumidos en Canarias, tanto de origen local como de importación, entre ellos fresas, frambuesas, arándanos, grosellas y moras. Se detectaron residuos en el 63,7 % de las muestras, con un total de 376 detecciones correspondientes a 34 sustancias diferentes. Los productos importados presentaron una mayor incidencia y diversidad de residuos que los cultivados localmente y fueron, estos primeros, los únicos en los que se registraron valores próximos o superiores a los límites máximos establecidos.
Este estudio identificó además siete plaguicidas con grupos químicos que pueden actuar como precursores del Ácido Trifluoroacético (TFA), un compuesto altamente persistente relacionado con la familia de las sustancias conocidas como PFAS. Este resultado refuerza la importancia de mantener programas de seguimiento que permitan ampliar el conocimiento sobre la presencia de estas sustancias y su posible evolución en el medioambiente y la cadena alimentaria.
El EPRW constituye uno de los principales foros científicos internacionales especializados en los avances relacionados con el análisis, la monitorización y el control de residuos de plaguicidas en alimentos. Su decimosexta edición reunió en Rotterdam a más de 400 especialistas internacionales, favoreciendo el intercambio de conocimientos sobre nuevas metodologías analíticas, programas de vigilancia, evaluación de riesgos y cuestiones regulatorias. La participación del ITC refuerza la proyección internacional de la investigación aplicada desarrollada en Canarias y pone en valor su contribución a la mejora de los sistemas de control alimentario y a la adaptación de las políticas europeas a las características específicas de las regiones ultraperiféricas.
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